“OJOS AZULES”, de Toni Morrison

La historia se inspira en una conversación que la autora mantuvo con una compañera de colegio. Trata de Pecola, una niña de color de doce años, que anhela tener los ojos azules porque se odia a sí misma precisamente por ser negra. En torno a ella y sobre ella giran las acciones de esta tragedia. Vive con su hermano mayor Sam, su madre Pauline Breedlove (Polly), ensimismada con una familia blanca y rica donde sirve la mayor parte del día, y su padre Cholly Breedlove, criado por su tía Jimmy en la infancia tras ser abandonado entre chatarra y atormentado por sus recuerdos del pasado, por lo común violento y borracho.
A su alrededor se configuran otro conjunto de personajes que van moldeando el argumento: las prostitutas, las compañeras de escuela, la familia Mac Teer o el sórdido pederasta que aparece al final elevando aún más, si cabe, el tono mezquino y vil que se apodera de toda la novela: ya en el título se intuye la atmósfera de la obra: en inglés blue es azul y también triste.
La estructura de la narración está impregnada de cierta complejidad porque se fragmenta en un conjunto de relatos independientes, unidos por nexos comunes para introducir la trayectoria biográfica de cada personaje y justificar sus brutales acciones. A ello se acompaña un lenguaje directo, frío y muy explícito, con un atrevimiento tan real que quizá, nos induzca al rechazo, como así ocurrió al publicarse, porque todo el contexto en sí es hiriente y opresivo.
Toni Morrison nos presenta un relato abrupto, dentro de un mundo cruel en el que la vida está plagada de hostilidades. Es la situación denigrante que padecía la raza negra en los años de la Segunda Guerra Mundial y a la que la mayoría hemos vuelto la vista para mirar hacia otro lado. Y ese es precisamente el foco central que se quiere denunciar aquí, delineando siempre conflictos éticos y jugando con las comparaciones literarias repletas de imágenes en contradicción con una gran carga simbólica. Se dice que la narrativa de la autora es complicada porque, en realidad, escribe como hablaría un negro, influenciada por el góspel, el jazz y el blues, asociada, a su vez, al estilo de William Faulkner (por  la inclusión de múltiples narradores o puntos de vista) y de Virginia Woolf (en cuanto a las oscilaciones psicológicas de los personajes)


LA AUTORA
Nace el 18 de febrero de 1931 en Lorain, Ohio (Estados Unidos), procedente de una familia de clase trabajadora, con tres hermanos, su padre trabaja en el acero y su madre es ama de casa, siendo asistenta ella misma en su juventud. Su nombre auténtico es Chloe Anthony Wofford.
En 1949 estudia en la Universidad de Howard (Washington) formando parte de un grupo de teatro universitario y en 1955 realiza un curso de posgrado de Literatura inglesa en la Universidad de Cornell. Escribirá una tesis sobre el suicidio en la obra de William Faulkner y Virginia Woolf. Fue profesora de filosofía y letras en las universidades de Yale, Howard, Texas Southern University en Houston y en la State University de Nueva York.
Compagina la enseñanza de escritura creativa en la Rutgers University de New Jersey, con el trabajo de editora de Random House en Nueva York, donde relanzará a escritores vinculados con la literatura afroamericana: Toni Cade Bambara, Gayl Jones, Angela Davis o Henry Dumas.
Entre 1958 y 1964 estuvo casada con Harold Morrison, un arquitecto cuyo apellido adoptó, y con el que tuvo dos hijos.
En 1970 apareció su primer libro Ojos azules; en 1977 Sula;  en 1978  La canción de Salomón,  galardonado con el Award National Book Critic's Circle; en 1981 Tar Bay; en 1987 Beloved,  Premio Pulitzer, en 1992 Jazz, éxito de público y crítica y en 1993 es distinguida con el Premio Nobel de Literatura, siendo la primera mujer negra en obtenerlo. Es entonces cuando el diario El País le dedica un artículo:
https://elpais.com/diario/1993/10/08/cultura/750034809_850215.html
En 1996 fue impuesta con la Medalla de la Fundación Nacional del Libro por su Contribución Distinguida a las Letras Americanas y ese mismo año es nombrada Profesora de Jefferson por la National Endowment for the Humanities, el más alto galardón otorgado por el gobierno.
En 1998  publica Paradise, en 2003  Love; en 2016 Dios ayuda al niño. También ha colaborado con su hijo Slade en algunos libros infantiles.
Actualmente es profesora de Humanidades en la Universidad de Princeton y miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras y del Consejo Nacional de las Artes. Es una activista en favor de los derechos civiles y contra la discriminación racial y de la mujer.

Por Araceli de la Torre Yubero

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